Retorno a la Isla de Gorea

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Yo soy Clarisse Albrecht, francesa y camerunesa, establecida en la República Dominicana. He vivido una buena parte de mi infancia en diferentes países Africanos, antes de regresar a vivir a Francia. Estudié Cine en la Universidad La Sorbonne, en París, trabajé como modelo antes de dedicarme a la música. Soy cantautora y me mudé a la República Dominicana en el año 2009. Ahora trabajo (entre otras cosas) en proyectos cinematográficos y audiovisuales como escritora, actriz y productora.

A finales de febrero de este año, Ivan Herrera, Sebastian Cabrera Chelin y yo, fuimos a Senegal, en África del Oeste, para terminar la filmación de un proyecto de largometraje que empezamos a filmar en Francia, en Junio del 2019. 

Aunque el Islam es la religión predominante en Senegal, llevo este pañuelo por pura coquetería y sobre todo porque el viento durante el viaje en el barco era fresco. Si bien las mujeres suelen usar faldas largas o vestidos, y pañuelos en la cabeza, el velo no es obligatorio.

Yo estaba muy emocionada por todo el viaje, especialmente por la parte en la Isla de Gorea, donde íbamos a filmar. Finalmente veré la Puerta del No Retorno.

Mi familia vivió varios años en Guinea-Bissau, un país cercano, al final de los años 70 hasta el principio de los años 80.

En el barco de camino a Gorea.

Ir a Dakar, la capital de Senegal, era un paseo común en estos tiempos. Así que mi Madre me llamó muchas veces durante el viaje, para hacerme preguntas, darme consejos y también para compartir algunos recuerdos. Ella me dijo que había llorado mucho cuando visitó la Casa de los Esclavos en Gorea, antes de que yo naciera. No voy a mentir, yo también lloré mientras estaba allí. Lo que me hizo derramar lagrimas fue la placa conmemorativa de los estudiantes del Austin College que está colgada en el pasillo de la entrada.

Pero, a pesar de estas lágrimas, solamente tengo recuerdos mágicos de esos dos días que estuvimos ahí. Nos sentimos tan bienvenidos y felices. Cuando Seba dijo a un habitante de Gorea que era dominicano, el senegalés le respondió « Welcome Back! » (« ¡Bienvenido de vuelta! »). Se pueden imaginar la emoción que brindó esta acogida.

Ivan y yo tuvimos la oportunidad de compartir con el señor Eloi Coly, el conservador de la Casa de Los Esclavos. Si el tiempo nos lo hubiera permitido, creo que lo hubiéramos escuchado hasta el atardecer.

Todo fue así en Gorea, conmovedor, apasionante, armonioso. 

Ivan Herrera, Eloi Coly y yo.

Me sentí muy satisfecha de estar allí con mis hermanos caribeños. Los traje de vuelta. Suena muy presuntuoso, pero así es como me sentí al respecto. Ivan y yo soñamos tanto con este día, en cual iríamos juntos a África. Seba estaba muy emocionado también. Me contó que se pasó la semana anterior al viaje con una sonrisa permanente en el rostro. Yo también estaba de vuelta, después de tantos años lejos de África y que sea en un sitio tan simbólico, hizo este regreso aún más potente. 

Situada en las aguas litorales del Senegal, frente a la ciudad de Dakar, la Isla de Gorea es, a pesar de su impacto histórico real controvertido, un símbolo emblemático del comercio transatlántico de personas esclavizadas entre los siglos XV y XIX. Su ubicación geográfica tiene mucho que ver con la emoción que se puede sentir al estar de pie en el paso de la famosa Puerta del No Retorno. Observar este horizonte infinito, la inmensidad del océano y pensar en todas estas vidas ahogadas, desarraigadas, todas estas almas sacrificadas, es vertiginoso. 

« Recordamos a los descendientes de los más fuertes que sobrevivieron. Compartan el conocimiento, difundan la historia y vivan el sueño de la libertad. » 

Extracto de la placa conmemorativa de los estudiantes de la Facultad de Austin College. 

Aun con tanto sufrimiento y pena, Gorea logró convertirse en una isla mágica, hermosa y eterna. Mi madre nunca quiso volver, pero me dijo que algún día le gustaría que yo pueda visitar Ouidah, en Benin ya que no pudo llevarnos cuando viajamos allí. Seguro que lo haré.

Existen otros sitios conmemorativos más relevantes de la triste historia común que une los africanos, los europeos y los afrodescendientes de las Américas, Ouidah es uno de ellos. 

Este viaje a Senegal me confirmó lo tanto que amo a todo el continente, lo tanto que quiero volver a viajar allí, y llevar a mi hija tanto como sea posible, si no volver a vivir allí.

Te amamos y te honramos Madre Tierra.

Fotos por: Sebastian Cabrera Chelin, Ivan Herrera y yo.

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