El Estereotipo de La Mujer Negra y Fuerte.

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Soy mujer, soy negra y soy fuerte, pero mi fortaleza está dotada de humanidad, sensibilidad y emocionalidad.

Para dar un contexto histórico a uno de los estereotipos que nos limita  emocionalmente, pero que también a su vez nos hizo mantenernos “firmes” a lo largo de nuestra historia como mujeres negras es el estereotipo de Mujer negra fuerte o SBW por su sigla en inglés ( Strong black women). Lo traemos incorporado  en nuestro material genético debido a los cambios que las condiciones ambientales y los modos de vida pueden generar a esta escala (epigenética). Pensemos en nuestras madres, abuelas, tías, vecinas, esas mujeres que nos antecedieron, ante nuestros ojos SON INVENCIBLES. 

Este estereotipo cobró muchísima importancia durante la época de la esclavitud ya que las mujeres negras cumplían con una multitud de roles impuestos por los esclavistas. Dentro de esos roles estaban: ser madres, esposas, ser parte de la servidumbre de la casa de sus amos, amas de su casa, niñeras. A su vez eran víctimas de abusos, racismo, opresión,  situaciones que iban rompiendo poco a poco con su integridad física y por supuesto psíquica. Ruptura que tenían que vivir en una especie  silencio, yo le llamo silencio emocional. Pese a todo lo vivido siempre tenían que mostrarse fuertes, enteras, sin sentimientos, sin emociones, pues tenían que resistir a esa embestida cruel de quienes pensaban que éramos inferiores, que éramos diferentes. 

Como si esto no fuera suficiente, las mujeres negras que vivimos en suelo Colombiano tenemos una particularidad. Haber vivido durante todas las generaciones inmersas en el conflicto armado interno. Esto también impacta y lesiona nuestra psiquis. Desplazamiento forzado, masacres, amenazas a nuestra integridad física, situaciones que acechan constantemente nuestras comunidades. Vivir con miedo es asimilado como natural, es la constante, dicho de otra manera: La normalización del caos es una manera de afrontamiento. 

Dado este contexto a cuántas de nosotras se nos transmitió de distintas formas, que para existir en este mundo teníamos que ser fuertes? Que si lloramos o estamos tristes por que algo no salió como esperábamos teníamos que tirar para adelante? Vimos a nuestras madres y abuelas resolviendo problemas constantemente sin lugar al agotamiento. Son una fuente interminable de fuerza y eso fue creando en nosotras esa idea de resistencia ilimitada que creo que hasta hoy nos acompaña. 

Esta idea casi que absoluta de que las mujeres negras  estamos dotadas de una fuerza  extraordinaria por encima de otras mujeres , que no sentimos dolor, no necesitamos ayuda, no lloramos, ha sido más dañina que beneficiosa.

Hay estudios que demuestran que el SBW nos predispone a múltiples padecimientos físicos y psíquicos dentro de los que se puede enumerar: 

  1. Depresión 
  2. Ansiedad
  3. Estrés
  4. Trastorno obsesivo compulsivo
  5. Consumo problemático de alcohol y drogas
  6. Dolores físicos
  7. Aumento del riesgo cardiovascular, etc.

Este estereotipo de SBW nos limita a la hora de consultar por síntomas que indican depresión, ansiedad, estrés, y demás afecciones de la salud mental. Admitir que somos seres humanos sin dotes de súper poderes es muy difícil, es aparentemente vivido como una derrota a las super heroínas negras que suponemos debemos ser. 

Sabernos humanas, dotadas de derechos, de sentimientos, y emociones nos cuida, pedir ayuda NO nos hace menos fuertes. Por el contrario, acudir a profesionales especialistas en salud mental es válido, y no necesariamente debes pensar que estas LOCA! , saquemos esa idea de nuestra cabeza. 

Este estereotipo que nos ha permitido no bajar la guardia y de cierta manera mantenernos a “salvo” en este mundo también tiene sus características positivas como, por ejemplo: 

  1. Independencia
  2. Alineamiento espiritual
  3. Alto grado de responsabilidad
  4. Fuerte ética de trabajo
  5. Autosuficiencia.

Algo bueno tenía que tener, pues nos mantiene aquí.

Para terminar debo decir que hoy por hoy tenemos muchas ventajas frente a las mujeres que nos antecedieron. Mismas ventajas que fueron ganadas por ellas y heredadas por nosotras, hoy nos permiten pensarnos, autopercibirnos y enfrentar el mundo de manera diferente. Pienso que nuestra responsabilidad con quienes nos siguen, es enseñarles que está permitido sentir, ser emotivas y a no temer a pedir ayuda. Tenemos el compromiso de cortar con patrones de comportamiento que son heredados de manera transgeneracional y que son dañinos para nuestra salud mental y física.

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