La ciudad Africana en Sudamerica.

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Era el año 2017, faltaban solo algunos días para cumplir mi tercera década. Esos famosos treinTÁ! que te pegan así como suena, pero que yo decidí no serían tan fuertes al optar celebrarlos en un lugar que soñaba conocer desde muy niña . Escuchar a Djavan, Elis Regina, Gilberto Gil, Seu Jorge, Sergio Mendes y Gal Costa era (y sigue siendo) algo cotidiano gracias a mi papá, así como gritar los goles de Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos, Rivaldo en la copa mundial del 2002 gracias a mi mamá (si, ella jugaba fútbol en su juventud.)

Conocer Brasil fue un sueño hecho realidad, siempre digo que en mi otra vida nací en Rio de Janeiro. Hay algo en su calor, en su gente, sus comidas y sobre todo en su energía que siempre me atrajo. Esta vez no necesité otro saturnazo (creo que con este ya fue suficiente!) para viajar a otra ciudad en el top de mi lista de lugares a conocer de Brasil.

Sonriendo en Bahia

El viaje a Salvador de Bahia fue una cosa loca desde el principio, lo pensamos, lo dijimos, lo compramos, lo hicimos. Todo esto en menos de dos meses, aunque el sueño de poder conocer este lugar ya lleva muchos años acumulado. Hicimos escala en el aeropuerto de São Paulo (GRU) y fue una experiencia (6 intensas horas de escala). Es el aeropuerto con mayor movimiento de Brasil y es el segundo de Latinoamérica (después de Ciudad de México), además es la entrada a Medio Oriente y a África desde Sudamérica, gracias a los vuelos directos a distintos países de estas regiones.

Llegar a Salvador de Bahía fue hermoso, este nos recibió con un sol radiante, unos necesitados 28 grados (muy inteligente de mi parte escaparme del invierno, no lo soporto más!) y con una población muy distinta. Salvador es conocido como el lugar mas afro fuera del continente africano y esto no solo se ve en las personas, se ve en las publicidades, en la estética, en las comidas, en la música… wow! es que aquí se respira otro aire muy distinto al de Buenos Aires.

Como no me gustan los hoteles de ciudad, mis amigos de Alas a tu Destino nos ayudaron a hospedarnos en un lugar como lo había soñado: primera línea de playa (eso no lo negocio), muchos espacios verdes, poca edificación, un rico desayuno local y no tan lejos del Centro Histórico. El Catussaba Resort Hotel ubicado en Itapuá, era exactamente lo que necesitábamos y solo queda a 23 kilómetros del centro de Salvador. Estos se recorren por una vía que conecta toda la costa de Salvador, pasando por otras playas como Barra, Amaralina, Armação y Rio Vermelho. Este último es conocido como el barrio mas bohemio de la ciudad (aquí me tomé una caipirinha y me hice pasar por Bahiana en una plaza en donde estoy segura eramos los únicos extranjeros.)

En Salvador la gente es simpática, sonriente, amable y divertida. Me hice amiga de Rosa, una Bahiana que trabaja en Catussaba, quien adoró mi peinado, y pidió hacernos muchas fotos. Estuve charlando con ella y me contó que para regresar a su casa tiene 2 horas de viaje, primero se toma el metro, luego un bus y después le toca una caminata de 2kms aprox. Rosa trabaja en el hotel y su misión en realidad es hacer feliz a los huéspedes, proveedores y a los demás empleados. A Rosa siempre la vi sonriendo, cantando, o charlando mientras limpiaba los pisos del lobby. Ahí confirmé el dicho: “Si un Bahiano no está de fiesta, está ensayando.

También conocí en persona a mi amiga Regina Navarro, una mujer fenomenal que nos cruzamos por instagram cuando empecé con esta locura de #afrohunting. Ya llevamos algunos años con una relación netamente virtual hasta que finalmente pudimos vernos las caras y abrazar nuestros cuerpos. Regina es Brasileña, vivió en muchos lugares del mundo pero dice que no cambia vivir en Bahía. Es diseñadora de modas y tiene su tienda de indumentaria afro ubicada en uno de los lugares imperdibles si vas a este lugar, Pelourinho.

El Pelourinho es la parte mas importante y conocida del centro histórico de Salvador, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Sus estrechas calles adoquinadas, sus lindas edificaciones portuguesas, los hermosos colores pasteles en las fachadas, su gran cantidad de turistas y por lo tanto su gran comercio (a veces un poco agobiante) hace que muchos no sepan que en realidad Pelourinho es el nombre del pilar sobre el que se castigaba a las personas esclavizadas en la época colonial. Salvador fue el mayor puerto de estas personas a nuestro continente, y hoy es el lugar donde hay mayor cantidad de afrodescendientes fuera de África. 

Aquí está la iglesia Nossa Senhora do Rosario dos Pretos, construida por estas personas esclavizadas y en donde se ve el sincretismo que abunda en todo Brasil. Orishas y virgenes en un mismo lugar. Justo al lado de esta iglesia encontré una tienda en donde vendían un tshirt de Oshun, una de las deidades principales de le religión Yoruba (de donde Beyonce sacó la inspiración para Lemonade) y también vendían uno de la monja Irma Dulce Pontes, una hermana franciscana católica brasileña.

El tshirt de Oshun $20 y el de la Monja Irma Dulce $30

En Bahía dicen que hay 365 iglesias, una para cada día del año. En muchos autobuses y en graffitis de las calles es frecuente encontrar mensajes de agradecimiento o pidiendo protección a Jesucristo, ni hablar de las tiendas religiosas en donde te vendían rosarios de todos los colores, biblias y demás. Al mismo tiempo son bastantes los carteles en la calle que anuncian curanderas y consejeros espirituales.

Incluso un día vimos un pequeño ritual Umbanda que le hacían a una chica mientras trabajaba en la calle, le recitaban algunas oraciones mientras le arrojaban Popcorn en todo su cuerpo. Ese mismo día volvimos al hotel con un chofer de Uber que llegó con su biblia y música religiosa todo el camino.

Aquí también está el Elevador Lacerda de 72 metros, construido en 1872. Este conecta la ciudad alta con la ciudad baja (donde está el Mercado Modelo). Este lugar es un escenario VIP para el hermoso atardecer que tiene Salvador. A las 5 de la tarde todo el mundo empieza a llegar:

  • Primero la gente local. Muchos jóvenes y adolescentes saliendo de los colegios en grupos, haciendo freestyling, bailando entre ellos. Todos con el pelo natural de todas las formas, texturas y colores que puedas imaginar.
  • Turistas europeos que distingues a kilómetros con su pelo rubio o pelirojo, casi siempre vestidos con colores neutrales, sandalias Birkenstock, mochila en la espalda y mapa en mano. 
  • Turistas Estadounidenses. Hablando en volumen muy alto, riéndose, haciendo todas las selfies posibles con distintas poses y obviamente con la infaltable Caipirinha en la otra mano.
  • Turistas orientales, sonriendole a lo que sea que encuentren con sus increíbles cámaras, selfie sticks, Osmos y otras vainas tecnológicas documentando todo.
  •  Y por primera vez en mi vida también vi grupos de turistas afro, algunos hablando en francés, otros en ingles, otros en español como yo. Todos estos con ganas de charlar con los locales y conocer más de la cultura afrobrasileña.
Turistas

Escuchar los tambores de Olodum, ver la danza de la Capoeira en medio de la plaza y probar el delicioso Acaraye (plato típico afrobrasileño del que prometo contarte más) fueron vitales en mis días en Salvador, destino que ahora pone en duda si en mi otra vida fui realmente Carioca… 

Por: Leticia Sánchez Garris

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